Como cada año, y por tradición incaica, el día 1° de agosto Amaicha del Valle (comunidad indígena a pocos kilómetros de San Miguel de Tucumán) homenajea a la Madre Tierra con rituales ancestrales que combinan danzas, música, comida y ofrendas.

Esta celebración se realiza en distintos puntos del norte de nuestro país, Bolivia y Perú. Donde quechuas, aimaras y otras etnias de la región andina, realizan ancestralmente ofrendas en su honor.

En este día especial, se alimenta a la Pachamama -diosa femenina de la tierra y la fertilidad- para agradecerle y pedirle protección y sustento.
El rito supone entregarle a la Madre Tierra todo lo que no quisiéramos que a nuestra familia le faltara durante el año y agradecerle por lo recibido durante el año que pasó.
Familias y vecinos, como comunidad, se reúnen para abrir un pozo en la tierra que será adornado con serpentina y papel picado. Se alimenta a la Tierra con maíz, quinoa, chalona, cordero, cabrito, distintas papas, habas, mazorcas, vino, cerveza, gaseosas, coca y otras comidas típicas. Luego se cierra el pozo con las manos y se le da de fumar.

Es una hermosa experiencia para compartir con la gente que tanto ama a su entorno, conscientes de la premisa ancestral de convivencia con la Madre Tierra.

En esta oportunidad, una semana antes de la celebración, tuvimos la enorme satisfacción de compartir un rato con Felisa Arias de Balderrama -Pachamama de Amaicha- y escuchar sus palabras llenas de sabiduría.



Una mujer que dedica su vida a la gente. A criar hijos propios y ajenos, a educarlos en el amor por la Tierra, los animales y las plantas.
Una coplera de 89 años que canta lo que sabe y vive cada día: amor, lucha y respeto, manteniendo viva la tradición más ecuánime que podemos celebrar cada año.

Nos queda la certeza de que esta experiencia nos haría bien a todos, pues necesitamos con urgencia volver la mirada a la Madre Tierra y comenzar a reconocer que en Ella somos y estamos; y re-contruir un trato humilde y respetuoso que haga de este Planeta una verdadera Casa para todos los seres vivos...

¡Salud Pacha!

 
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